21/02/2020 Alex Txikon, a por la cumbre de “otro” Everest

Este que escala Alex Txikon no es el Everest superpoblado de vanidosos y millonarios que luego se agolpan, se fotografían - y algunos mueren- esperando en una cola a más de ocho mil metros. No hay una trinchera en la nieve marcando la ruta, ni campos-colmena de altura donde se sirve shushi, ni charlas al sol en el Valle del Silencio. Silencio, en cambio, sobra aquí. O debería, ya que el viento apenas está dando tregua desde que el alpinista vizcaíno y su equipo llegó al Campo Base el 1 de febrero.

En estos 20 días, el equipo ha tenido que buscar y equipar itinerarios alternativos a través de la cascada del Khumbu cada vez que han subido hacia las cotas superiores, a veces incluso ensamblando escaleras para cruzar grandes grietas. Superan seracs verticales a fuerza de piolet y los rapelan en el descenso. Han montado y equipado el Campo 2, al que han transportado ya 3.000 metros de cuerda.

A veces nos fijamos en la dificultad técnica y la exposición en cada tramo, pero olvidamos que, en el Everest, la verdadera prueba, en un entorno de frio extremo y gran altitud, es la del tesón ante una tarea inmensa. “Estamos haciendo un trabajo inhumano -- señala Alex – y sólo somos cuatro!”

Efectivamente, nada más empezar la expedición una caída accidental a una grieta dejaba fuera de combate a Jonatan García, uno de los tres miembros no nepaleses del equipo de escalada. Más tarde, en la última ascensión parcial, hace seis días, se vieron en uno de los peores escenarios al que se puede enfrentar una expedición: la enfermedad de un compañero con Mal Agudo de Montaña. Alex no durmió, sino que pasó la noche velando a Oscar Cardo, que en cuestión horas pasó de ser un ariete para la expedición a deteriorarse a ojos vista, con dolores, afasia, confusión… Según Alex, fue una noche interminable y angustiosa en el campo 2, que por suerte acabó para bien a las 7:20am de la mañana siguiente, cuando un helicóptero conseguía elevarse hasta los 6.050 metros del campo 2 y se llevaba a Oscar, dejando a sus cuatro compañeros aliviados, pero emocionalmente exhaustos.

Aún así, los cuatro se dirigieron hacia su siguiente objetivo: la pared del Lhotse, en la que se instala el Campo 3 de la ruta normal del Everest por su vertiente sur. Allí les esperaba el siguiente problema.

“Por la ruta normal caen unas piedras que alucinas,”

comentaba Alex.

“Otra consecuencia del cambio climático, que este invierno se está notando mucho más que en nuestras dos expediciones al Everest invernal anteriores.”

Según describió el alpinista, el río no se congela y el agua corre todo el día por el Campo Base. “Yo duermo en el Campo 2 con un saco de 350 gramos, algo impensable en los intentos anteriores, y he visto agua a 6500 metros, cuando sólo le da el sol de 9am a 2.45pm.”

La caída de piedras es tan constante finalmente tuvieron que asumir que la ruta normal ya no es una opción, así que el equipo retrocedió de nuevo a campo 2 y, tras un día refugiados en las tiendas soportando vientos fortísimos, el pasado lunes buscaron una solución. La encontraron un kilómetro a la izquierda, por donde cruzaron la rimaya al pie del Lhotse y enfilaron por un itinerario diferente que. Se trata de terreno en hielo inclinado pero a salvo de las piedras que se desprenden de la erosionada pared SO del Lhotse. Según Alex, la ruta seguida va a la derecha del Pilar sur (abierto por los Polacos Jerzy Kukuczka y Andrzej Czok en 1980).

“La idea es seguir esta ruta directamente hasta el Collado Sur, unos 1500 metros verticales más arriba,” dijo Alex. “El terreno está bien pero no es posible montar un Campo 3 como en la ruta normal… Si acaso, como mucho podríamos intentar encajar una tienda haciendo plataforma.”

El lunes, el equipo alcanzó su punto más alto hasta el momento, por esta pendiente helada.

 

“Yo me quedé a 6,900m, como marcó mi InReach pero Nurbu, tomando la delantera, avanzó doscientos metros más por una pala de más de 55 grados de inclinación, es decir, hasta los 7.000.” Según Alex, con este nuevo tramo fijado se podría alcanzar el Collado Sur, ya a cota 8.000, en dos días. Pero tendrá que ser en el próximo “pegue” a la montaña, porque tras ese duro día, los Sherpas acusaban el cansancio y los partes preveían viento muy fuerte, por lo que el grupo optó por descender de nuevo al Campo Base.

Desde entonces han tenido dos días para descansar, reflexionar sobre sus opciones y tratar de resolver los enigmas que plantean unas condiciones meteorológicas que parecen cambiar por minutos. Ayer por la noche, finalmente, Alex comunicó su decisión: “Salimos el sábado. Si el tiempo nos da chance, ¡vamos a pelearlo!”

Por: Angela Benavides (Prensa Alex Txikon)


28/02/2020 Se acabó

Alex y su equipo, así como los componentes de la expedición Breatless Winter Everest Speed Climb, han conseguido llegar sanos y salvos de vuelta al Campo Base. Unas vez allí, Alex ha comentado lo siguiente sobre las condiciones a las que se han enfrendado en su intento a cima del Everest invernal:

"Ya ha acabado todo. Estamos todos bien... ¡de milagro! Si hubiéramos seguido escalando no hubiéramos bajado con vida. Casi 1 metro de nieve en c1...Y para llegar a c3 50cm. Toda la ladera oeste del Lhotse se nos venía encima."

Audio de Alex describiendo las condiciones en el Everest: https://www.facebook.com/alex.txikon.5/videos/626428574593891/


27/02/2020 Imposible llegar a Campo 3, hay que bajar

Esta mañana, a pesar de la nieve caída el día anterior, ya con cielos claros pero con el viento de vuelta, Alex salió del Campo 2 hacia la pared del Lhotse. Según su tracker, escogieron la ruta normal y no la variante que habían escalado la semana anterior. Sin embargo, en un momento dado se dieron la vuelta y regresaron al Campo 2. Poco después llegaron noticias del propio Alex:

"Imposible. 45cm de nieve inestable en la pared del Lhotse hacen el ascenso a Campo 3demasiado peligroso. Ayer las avalanchas ya nos dieron unos cuantos sustos. ¡Qué rabia, estamos fuertes y con ganas, pero las condiciones no nos dejan seguir! Tenemos que bajar. De vuelta, volveremos a atravesar el flanco del Nuptse y la cascada de hielo. Tendremos cuidado."


26/02/2020 Campo 2, pese a todo

Otro día muy duro para Alex y los nepaleses. Esperaban algo de nieve, pero no los 70cm que han caído en C1. La nula visibilidad y las grietas recién cubiertas han hecho de la ruta a Campo 2 un recorrido traicionero. Pese a ello, han podido llegar todos bien a Campo 2, donde ahora descansan.


25/02/2020 Asalto a cumbre, día 1: Impresiones de Alex Txikon desde Campo 1

“Ya estamos dentro del saco, como podemos: en una tienda estamos Ming (Temba), (¿Pasang?), Tashi y yo, y en la otra Furba, Cheppal, Pechhumbe, Geljen lama y Nurbu,” ha explicado Alex Txikon a su equipo por radio. “El día ha sido durito y la noche que nos espera va a ser más dura aún.”

Los 9 escaladores se aprietan en dos tiendas en el Campo 1, sin esterillas, porque el plan era haber alcanzado Campo 2 hoy. “Pero es que estaba la cascada complicada y luego no se veía nada,” ha explicado. “Podíamos haber seguido llegar de noche al Campo 2, pero si nos cae una avalancha desde el flanco del Nuptse y no ves a los demás… hay que tener cuidado. Al final hemos decidido quedarnos aquí.”

Efectivamente, las condiciones meteorológicas y dificultades en la cascada han retrasado al grupo, como ha descrito Alex:

“La meteo bien, pero el día "cabroncillo", no se veía nada. Primero han caído 10 cm y luego 20 cm de nieve. El equipo de Breathless (“Breathless Winter Everest Speed Climbing Team”, organizado por la agencia 7 Summit Treks) viene más cargado y les ha costado más. A Campo 1 he abierto huella yo, hemos puesto tres escaleras más y la cascada aguantará no más de cinco días porque hay zonas en que está peliaguda, con muchos puentes que cruzar.”

“La temperatura en un momento ha subido y se ha abierto un poquito y ha hecho calor, pero la tarde ha sido fría y con viento.”

En cuanto a los planes para mañana, se dividirán en dos grupos. “Saldremos un primer grupo a las 3am o 4am, y otro más tarde, y veremos. Se ve bastante bien, pero a ver si no caen piedras, como va la meteo,etc. No sé si saldré en el 1er equipo o en el segundo, seguramente en el primero. Calculo que en 3 horas estaremos en el C2, en 4 horas a 6700 (en la rimaya que se abre al pie de la pared del Lhotse) y no se cuál de las rutas decidirán (Tashi Lakpa y sus compañeros de la expedición Breathless). Yo desde luego prefiero subir por la que fuimos (la semana pasada); me parece más segura y más cómoda, el recorrido es más corto. Si no caen piedras, pues bien, me imagino que querrán ir por la normal, ya que están acostumbrados a tirar por allí, y es verdad que allí tenemos almacenadas 7 bobinas de 200 metros , a 6700 en la rimaya.”

Es posible que al grupo se una Halung Dorchi, del equipo de Tashi, que esta mañana no salió del Campo Base aquejado de dolores de cabeza. Por lo demás, como destaca Alex, los dos equipos suben juntos y colaborando. “Hay muy buen ambiente entre los 9 que estamos aquí; la gente sale motivada e ilusionada.”

Foto: @DiegoMartínezPh


24/02/2020 Momentos críticos para la expedición a 24 horas del asalto final

Estos han sido unos días complicados para la expedición. En un momento crítico, cuando se acaban los días de permiso (termina el viernes) y se busca ansiosamente una mínima ventana que permita a Alex Txikon intentar alcanzar la cubre del Everest, donde lleva un mes trabajando y soportando duras condiciones, han surgido algunos contratiempos inesperados. El primero es que de los tres escaladores Sherpas que acompañan a Alex, dos no se encuentran bien: Pechhumbe tiene un fuerte catarro que arrastra desde hace días y no mejora, mientras que Nurbu acusa los días y la dureza del Everest invernal; está cansado. Por si fuera poco, Mingma, el “Ice Doctor”, abandonó la expedición hace una semana.

Tras las bajas de Jonatan García y Oscar Cardo, el equipo de Alex ya era minimalista, pero desde luego sin estos tres sherpas en buena forma, cualquier intento es directamente imposible.

Ayer, además, llego una noticia inesperada: Tashi Lakpa Sherpa, CEO de la potente agencia nepalesa 7Summit Treks, ha puesto en marcha la expedición “Breathlless Winter Everest Speed Climbing Expedition” con la que pretende batir un récord invernal subiendo al Everest en 5 días.

La expedición de Alex Txikon no conocía esto hasta que el mismo Tashi se lo comunicó hace dos días. Ha sido un shock pero Alex lo ha tomado de forma positiva. Esto es lo que ha comentado desde el Campo Base:

“Ellos son nepaleses y nosotros unos turistas más en su país. ¿Por qué todo el mundo piensa que se van a aprovechar de nuestro trabajo? ¿Y por qué no nosotros del de ellos? Claro está que nosotros hemos trabajado duro, que hemos equipado y reequipado en infinidad de veces la cascada del Khumbu y que nos han caído piedras como proyectiles, pero al igual que el 26 de febrero del 2016 llegamos por primera vez a la cumbre del Nanga Parbat en invierno, tras haber ejecutado Alli Sadpara y yo el 90 % del trabajo, y dimos la oportunidad a Simone Moro y Tamara Lunger, ahora haremos lo mismo. No soy quién para vetar a nadie, el Everest no es mío ni pertenece a nadie, pero es que además trataremos de arreglarnos y colaborar, ya que un equipo más numeroso tiene más posibilidades.”

Por otra parte, al conocer la noticia pensamos en una solución para nosotros: cubrir las bajas de Migma y de Pechhumbe, que no puede subir con su tos empeorando cada día. He de agradecer a Tashi que ha permitido que vinieran en su helicoptero Furba, para sustituir a Mingma, y Cheppal Sherpa, con quien ascendimos al Ama Dablam hace tres semanas, para que pueda apoyarnos al menos hasta Campo 2, ya que seguramente haya perdido aclimatación.”

“Si todo marcha bien, mañana saldremos para arriba un equipo de 10 personas unidos, primero, por la voluntad de sobrevivir y, segundo, por la esperanza de tener la oportunidad de realizar un ataque a cumbre. A partir de mañana veremos cómo funciona esta posible alianza.”

“Como curiosidad, quería deciros que subimos otra vez cargados con peso: los nuestros subirán su equipo personal más las 5 botellas de oxígeno que previamente habíamos subido y luego bajamos del C2. Tal vez Nurbu y Geljen Lama no tengan ocasión de usarlas, ya que sólo lo harían, si así lo deciden, en caso de un asalto a cima, desde el Campo 4. Es únicamente su decisión, aunque yo los animo a que lo intenten a pulmón, porque “les sobra canto”.”

“Esta es la realidad y de aquí en adelante veremos si somos capaces de funcionar como un equipo y llegar lo más alto posible. Lo curioso de todo esto es que aquí se respira super buen ambiente, aunque nos acordamos mucho de Jost Kobusch, que ahora descansa en su Campo 2 en la Arista Oeste del Everest. Por eso nos duele leer noticias dando por hecho que se nos unían cuatro nuevos sherpas, como si nosotros comerciáramos con gladiadores para un “pan y circo” cruel, y ellos no fueran una expedición de pleno derecho. Cada equipo tiene su permiso de ascensión, su logística, su líder… Por cierto, nosotros contamos con 7 Summit Treks para el Ama Dablam pero, en el Everest, nuestro operador es Outware Expeditions. Como veis, es una información accesible y a disposición de todos los que nos preguntan. Es innecesario publicar información sin contrastar, basándose en conjeturas y sacando conclusiones erróneas.”

“En todo caso, nosotros debemos enfocar ahora toda nuestra energía en la montaña, en llegar los más arriba que podamos y, sobre todo, en volver sanos y salvos a casa.”


16/02/2020 Los que duermen con las piedras

Si no me equivoco, hoy es domingo, 16 de febrero. Llevamos tres días de dura actividad. El día 14 salimos a reequipar la cascada del Khumbu durante 9 horas de trabajo, duro pero apasionante. De vuelta al Campo Base, descansamos apenas unas horas y salimos de nuevo. A la 2.15am del 15 de febrero estábamos en pie Pechhumbe, Geljen Lama, Nurbu, Oscar y yo. Partimos hacia el Campo 2 en una noche preciosa, con nervios y algo de sueño, cargadísimos, pero a buen ritmo. Caminamos bajo una luna menguante que tiñe el valle de una luz mágica; no puedo parar de hacer fotos. Voy pensando que somos unos privilegiados.

Al pasar por Campo 1 cargamos incluso algunas cosas más. Oscar viene como una moto, sonriente y poderoso; es un tipo muy fuerte. Sin embargo, ya muy cerca del Campo 2, a apenas 1 km, su paso cambia totalmente. Deja de coordinar, se siente mal, dolorido… Me doy cuenta de que posiblemente sufre un edema severo. Hay que tomar decisiones: nos dicen que, ante todo, uno ha de ser fuerte y valiente, y bajar por sus propios medios, pero lo cierto es que, en su estado, enfrentarse de vuelta a la cascada del Khumbu podría ser letal. Pido opinión a Sergio y a Diego que esperan en el CB, y les comento que no veo a Oscar, en su estado, rapelando con mochila por los seracs de la cascada. Nos la jugamos a pedir un helicóptero para la mañana siguiente, confiando en que Oscar aguante una noche en el Campo 2, porque la otra opción es meterle entre grietas seracs, arriesgándonos a un vivac a pelo en pleno invierno, lo que podría ser peligrosísimo. Todos estamos asustados y pienso, “joder, por favor, que todo se quede en un susto…”.

Me cargo a la espalda su mochila y la mía y, con ellas a cuestas, de pronto me viene a la cabeza una canción: “suela de alpargata”, una canción preciosa que no tiene nada que ver con la situación que estamos viviendo, pero que habla de cuando los tiempos eran duros de verdad y rendirse significaba la muerte. Después de todo, nosotros estamos aquí por gusto… Pero en cualquier caso me motiva y me ayuda a pensar con claridad y pelear. Al fin llegamos al Campo 2, desde donde llamamos a Antonio Cid, un médico amigo de Oscar que me da instrucciones concretas sobre cómo cuidar a Oscar y qué medicinas administrarle. Por suerte, en un momento dado su fuerte organismo empieza a reaccionar. Además de una gran persona, Oscar es bombero de profesión y eso cuenta. Ha sabido estar en todo momento y ha dado lo mejor de sí mismo, pero estas cosas pasan y, a esta altura, siempre son graves. A veces no recuerda algunos de los duros momentos vividos. Apenas duermo, le velo y me preocupo… Psicológicamente es muy duro, pero aguantamos hasta que, as las 7.40am aparece el helicóptero en el Campo 2 y se lleva a Oscar, en un visto y no visto, como en esas películas de Hollywood. En cuestión de minutos, sé que Oscar ha vuelto a la vida. Pronto me comunican que está en un hospital de Katmandú y que evoluciona favorablemente. Nosotros volvemos a respirar.

Sin apenas pensarlo, nos armamos con nuestro equipamiento y tiramos para arriba otra vez, Pechhumbe, Nurbu y Tenzen lama. No sopla viento, pero hace mucho frío. Valle arriba, la sombra del Lhotse nos engulle, hasta que llegamos a la rimaya cargados como mulas. Con los dedos adormecidos, casi sin dormir y sin beber, empezamos a equipar la ruta hacia el Campo 3. Pero las piedras caen sin cesar desde la erosionada pared Oeste del Lhotse. Aguantamos, hacemos varias intentonas, pero el viento de NO nos perjudica y observamos que, a cota 8.000, sopla con fuerza. No podemos jugárnosla así. Paramos. Estamos bien dentro de lo que cabe y aquí aguantaremos, dejándonos la piel, como lo hicimos ayer y lo haremos siempre, pero con cabeza fría y precisión. Seguiremos siendo eficaces y, modestia aparte, bastante buenos estrategas, aunque lo cierto es que no tenemos la última palabra.

Ni por aguas heladas ni por noches de cristal.

Suela de alpargata, con ropa humedecida

Hay que cruzar el río antes que se haga de día.

Suela de alpargata, embistiendo la montaña

Entre matorrales con las piernas arañadas.

Suela de alpargata, en las entrañas de la tierra

Los que hablan en voz baja, los que duermen con las piedras...

(Barricada: "Suela de Alpargata")

https://open.spotify.com/track/3zUrhDyjPnWCVxW7yRfWIk?si=5pEyXdkVSIW39WR1UdlmNg

Foto: Diego Martínez @DiegoMartinezPh


11/02/2020 Pronto saldremos hacia arriba

Hoy el día ha amanecido muy bueno, pero el nerviosismo se apodera de nosotros ya que en breve volveremos a medirnos con el Everest. Nos preparamos mentalmente, imaginamos lo que nos espera, tratamos de memorizar la cascada de hielo del Khumbu, la gran rimaya a 6700mt, etc. Tenemos la motivación por las nubes, pero también muy presente que enorme “sopapo” que nos puede dar el Everest.

Hoy Oscar ha cumplido los 43 años y hemos podido hacer un hamaiketako en “la calle”. Después los cinco “occidentales” hemos dado un paseo caminando, morrena arriba. Pechambe, Tenzen y los demás nepaleses han preferido quedarse apostando a las cartas como suele ser habitual; ellos le llaman timepass. Nosotros hemos caminado, conversando junto a la perrita Khumbu, que también ha querido acompañarnos. Diego inmortalizaba estos momentos únicos mientras Oscar y yo poníamos nuestras piernas a punto buscando sensaciones que, por cierto, han sido muy positivas.

Foto: Diego Martínez - @DiegoMartinezPh

Mis compañeros me han apodado “el chatarrero del Khumbu”, porque nos hemos acercado a la zona donde afloran objetos que arrastran los hielos del glaciar, y yo no paro de encontrar cosas que me parecen valiosas, testigos de expediciones del pasado… pero que para los demás no son más que chatarra. En fin, este “chatarrero del Khumbu” pronto saldrá hacia los campos de altura. Si todo sigue según lo previsto, el finde semana lo pasaremos por arriba, mientras Sergio, Eneko, Diego y el resto nos apoyan desde el Campo Base.

Hasta pronto amigos


10/02/2020 Sol y planes de escalada

Descendimos del Campo 2 el día 7 de febrero, en condiciones durísimas y con una sensación agridulce por no haber conseguido llegar al Campo 3. Qué le vamos a hacer, la montaña es la que manda.

Estos días atrás hemos descansado, recibido la visita de amigos y hoy, por fin, hemos disfrutado del primer día sin viento en el Campo Base: incluso nos acercamos al chorten a pedir buena suerte y buenos presagios. Hoy es un día de planificación y preparativos para el siguiente “pegue” al Everest. Saldremos, si el tiempo lo permite, el miércoles o el jueves hacia la pared del Lhotse para instalar el Campo 3 y, si es posible, luego continuaremos fijando la ruta hacia el Collado sur, a 8.000 metros, con la intención de montar allí el Campo 4. Si conseguimos todo esto, después estaríamos preparados para lanzar un asalto a cumbre. Somos optimistas, creemos que vamos a tener la oportunidad con la que tanto soñamos. Además, este año se cumple el 40 aniversario de la primera ascensión inverna al Everest, a cargo de los polacos Krzysztof Wielicki y Leszek Cichy, y eso nos motiva aún más. Mi intuición me dice que, tal vez, entre el 25 y el 29 de febrero podría llegar el día... pero ya veremos. Iremos paso a paso.

Foto: Diego Martínez


02/02/2020 El mazazo

Hoy día 2 de Febrero todo parecía a nuestro favor: llevamos a cabo la puya, ceremonia budista, como es costumbre una vez que está el equipo reunido al completo. Sin embargo, aunque para nosotros la expedición al Everest invernal comenzó el día 31 de enero, el equipo local de logística y escaladores partió de Katmandú el día 28 de diciembre, a excepción de Norbu, que salió el día 6 de enero. El día 7 de enero fijaron el Campo Base, pero el fuerte viento, que casi destruye todas las tiendas, les hizo retroceder a Gorak Shep durante 4 días. De regreso, han realizado grandes avances: han fijado 2000 metros de cuerda entre CB y C1 (a 6050m) con 11 tornillos de hielo, 25 estacas y 47 escaleras (estas últimas, aun sin fijar)

Ayer, día 1, subimos hasta el Campo 1,depositamos las tiendas Ferrino que utilizaremos y una buena cantidad de cuerda. De momento no se ha pasado del Campo 1, aunque tenemos idea de partir rumbo al Campo 2 el día 4.

Hoy, junto con Jonatan, subimos a fijar un par de escaleras necesarias en la zona baja de la cascada, ya que ayer nos dimos cuenta de que en cuestión de días no podríamos flanquear unas grietas que se abrían en esa zona. Portear escaleras de aluminio por la cascada de hielo del Khumbu es trabajoso y difícil; en realidad, todo el trabajo de equipamiento en la inmensa cascada es complicado y requiere mucha experiencia. Nosotros, en nuestro tercer invierno aquí, ya sabemos bien de lo que hablamos. Podemos decir que algo sabemos de esto.

Salimos del Campo base después de comer y una hora más tarde estábamos en la zona donde hemos fijado las escaleras. Cuando estábamos trabajando hemos oído un estruendo y el puente de hielo en el que nos encontrábamos ha cedido… y Jonatan se ha precipitado en la grieta. Cuando se ha hecho el silencio, le he visto colgando a unos 12 d¡metros de profundidad. Menos mal que llevaba la Microtraxion de Petzl en el arnés y enseguida Jonatan veía nuevamente la luz. Hemos solicitado un rescate para mañana ya que le cuesta respirar y tiene como mínimo fisuradas un par de costillas.

Todo ha quedado en un gran susto y con suerte mañana estará en Katmandú, pero es una gran pérdida en el equipo: Jonatan ha hecho un esfuerzo enorme en el Ama Dablam, donde lo dio todo a pesar de llevar los pies “justos” de frío. Ha mostrado una motivación inquebrantable y solidez a la hora de actuar. Ahora está descansando y se encuentra bien aunque dolorido.